¿QUIÉN VENDERÁ, EN LOS ENCANTES VIEJOS, LOS MÁS BELLOS CUADROS DE LA CIUDAD?

Hacia tiempo que no iba a los Encantes Viejos. Habia muchísima gente, muchos puestos nuevos, objetos esparcidos por el suelo, trajes de flamenca de segunda o tercera mano, abrigos de piel por 5 euros…También eché en falta algún puesto al que solia ir habitualmente, sobretodo el que vendia ropa de los años 60 y 70, ¡era genial! pero cómo suele ocurrir siempre, todo lo bueno se acaba. Ya no veia a los gatos pasearse por las uralitas de los diferentes tenderetes buscando algo que echarse al estómago. Me resultó extraño. Recordé que mi suegra me habia dicho que si pasaba por los Encantes fuera a echar una ojeada al puesto de los cuadros. Porque puestos de venta de cuadros hay varios pero como ese en concreto ninguno, es el que tiene los cuadros más bellos que jamás hayas visto. Siempre estaba atendido por un matrimonio muy amable: ella, una señora rubia, con gafas muy amable, simpática y dicharachera y él un señor algo más mayor que su señora pero tambien muy amable y muy entendido en pintura. Todo el mundo los conocia y los conoce o mejor dicho lo conoce. Yo le tenia muchísimo cariño a la mujer, hablábamos mucho, ella me queria de nuera para uno de sus hijos, ¡qué cosas!, me abrazaba, siempre estaba de buen humor, la gente pasaba aposta a hablar con ella, ¡qué encanto de mujer!. La última vez que hablé con ella fue hace 4 años. Me contaba que no se encontraba muy bien, que le dolia un pecho, que se tenia que someter a un tratamiento, que alimentaba a los gatos de la zona porque estaban muy desnutridos…que tenia frio, me dio muchísimos besos…recuerdo que mi marido se burlaba de ella diciendo que era una mujer muy rara y alocada y yo le recriminaba diciéndole que no, que era una gran persona y muy querida en los Encantes Viejos. Antes he dicho que hacia 4 años que no hablaba con ella. Eché la ojeada que me recordó mi suegra. Allí estaba el puesto de los cuadros, estaba el hombre amable entendido en pintura, habia una chica con una sonrisa también amable, sincera, habia cuadros bellos…pero no estaba ella. Tampoco habia gatos paseándose por las uralitas de los tenderetes… Finalmente me decidí a formular la pregunta que tanto apuro me daba hacer: perdona, ¿es tu madre aquella señora rubia con gafas que estaba aquí que es tan amable y simpática?, si, pero ya no está, murió hace un año de cáncer. Me quedé estupefacta. No sé porqué pero me lo imaginaba. Ella ya me comentó la última vez que hablé con ella que no se encontraba bien. No sabia que decir, eché un vistazo general al puesto, a los cuadros, al hombre que despachaba con una mirada ausente, a su hija que me lo contaba con una tristeza contenida. Me decia que no habia dia que no pasara alguién preguntando por su madre, que se acordaba mucho de ella. Le estreché la mano fuertemente, le dije adiós al señor amable y me fui sollozando y cabizbaja. Al rato pude reaccionar y volví otra vez al puesto de los cuadros. Le dije a la chica que volveria con mi suegra para comprar unos cuadros y le dije que me perdonara antes pero es que me habia cogido desprevenida y que no daba crédito, la chica lo entendió. Estoy segurísima de que estará haciendo el bien donde quiera que esté o vendiendo los más bellos cuadros que puedas imaginar.  

                                         

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