EL PANAL

Preparada para entrar allí no estaba pero habia que hacerlo. En esta Vida no podemos ser auténticos, hay que ir con la Coraza puesta todo el dia incluso dormir con ella. Aquella Puerta dio paso a uno de los mayores Cúmulos de Tristeza que yo habia presenciado jamás. El suelo de parquet estaba descolorido, las puertas agrietadas dejaban escapar sollozos, la tristeza inundaba todos los rincones de aquella casa. Sólo llevaba segundos allí pero algo me aprisionaba el corazón y no me dejaba respirar. Sus cosas yacian justo donde las habia dejado, esperando su regreso. Un cepillo pequeño aguardaba ser recogido por Margarita. Un gran tanque de oxígeno ejercia de un protagonismo indiscutible en aquel salón mientras otro más pequeño se escondia en un rincón junto al sofá. Dormir donde Ella pasaba tantas horas perdida entre aquellas toallas, cojines y mantas no era algo que deseaba hacer pero habia que hacerlo. Si lo hubiera pensado no habria ultrajado aquel Santuario de Recuerdos que seguian esperando su regreso en la oscuridad de la noche cómo habia sucedido en otras ocasiones.  Sentia que Ella estaba allí en cada uno de sus cuadros, en cada una de sus pequeñas cajitas… era imponsible que mi Querida Tia a la que idolatraba desde pequeña se hubiera ido. Quizás se habia perdido en alguno de los Grandes Almacenes a los que tanto adoraba ir. Seguramente cuando abriera los ojos la tendria delante mío repleta de bolsas y hablando sin parar. Pero no era así. Ya no volveria a verla cómo yo la recordaba, tan guapa y con tanta vida. Ya no se quitaria las gafas para salir en las fotos. ¿Cómo podré sobrellevar todo ésto cuando me de cuenta de que ella ya no va a estar entre nosotros?. ¿Nuestra existencia acaba en un triste agujero oscuro?. Me niego a aceptarlo pero, ¿y si es así de cruda la realidad?. Demasiadas preguntas y sin respuesta alguna.                                                                                                                       Aquel Lugar debió de ser un Palacio con aquellos muebles exóticos, tan elegantes traidos de Lejanas Tierras, cortinas adamascadas, lámparas de araña con delicadas lágrimas de cristal incluso un teléfono de color oro y marfil… Todo permanecia allí bajo un espeso Manto de  Tristeza que se resistia a abandonar sus dominios donde habia llegado un dia sin avisar y sin ser invitado.                                                                                                                                                El suelo del baño no era de parquet. Con mi dedo seguí la forma hexagonal de las figuras que componian aquel blanco suelo. Se me representó un Panal cómo donde viven las abejas y no podia dejar de observarlo. Me imaginé a las abejas entrando y saliendo de aquellas figuras hexagonales y depositando el polen que habian recogido de las flores. Pero a mí nunca me han gustado ni las abejas ni los Panales.

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2 Respuestas a “EL PANAL

  1. me encantó Mar,se nota q hay sentimiento en lo q escribes…No estamos preparados nunca para la muerte………pero seguro q si esto le llega se debe emocionar con cada palabra q escribes…besitos Puki

  2. Gracias mi niña guapa… la verdad es que he puesto todo mi corazón en este escrito… así me sentí, así me siento, así me sentiré…

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