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BIENVENIDOS A “EL CARRUSEL DE LOS SUEÑOS”

Os presento mi Blog, mi Mundo Personal, dónde Encontraréis todo Lo que me Gusta y Anida en mi Cabeza y en mi Corazón porque mientras El Carrusel de Los Sueños siga Girando, yo seguiré Existiendo. Entra y móntate en uno de los Caballitos que suben y bajan Mientras suena la Música… y Recuerda que Quizás el Mundo será mucho Mejor cuando Te despiertes Mañana…

HOY CUMPLE AÑOS UNA PERSONA MUY ESPECIAL

Habia una vez una niña muy muy especial que hasta hacia sonreir a las hormigas. Se llamaba Montserratina aunque todos la llamaban Gelatina.  Cada mañana, para despertarse, sus papás abrian con suavidad los grandes ventanales de su habitación y los cisnes, las flores y demás animales le daban a la pequeña Gelatina los Buenos Dias.
Le encantaba mojarse bajo la lluvia y sonreirle a los grandes nubarrones que aún descargaban con más fuerza ante semejante actitud.

Sus papás estaban cansados de tener todo el dia la casa repleta de animalitos deambulando a sus anchas por todas las habitaciones, pero lo que ya no podia soportar el papá de Gelatina era que los ratoncitos y sobretodo un simpático hámster se comieran sus galletas favoritas. 

Así que decidieron regalarle un gato a Gelatina, pero no un gato cualquiera, no, sino un gato que decia Buenos Dias, así por las mañanas ya no tendrian que abrir los grandes ventanales de su habitación ni Gelatina tendria que hablar con todos los animalitos del bosque incluidas las flores y las nubes, la casa estaria despejada y las galletas intactas.

¡Buenos Días!, ¡Buenos Días!, ¡Buenos Días!, ¡Buenos Días!… repetia el gatito todo el dia.

El misino resultó ser chino, ¡si, cómo lo oyen! y los papás de Gelatina tenian que darle su comida con ¡palillos!, ver para creer… así que se pasaban todo el dia dándole de comer sin parar y no podian hacer otra cosa. Nuestra pequeña amiga empezó a sentirse sola pues ya no la cuidaban y tampoco podia hablar con sus amiguitos del Bosque.

¡Zao Shang Hao!, ¡Zao Shang Hao!, ¡Zao Shang Hao!, ¡Zao Shang Hao!… empezó a decir el gato un buen dia. Y entonces Gelatina no se despertó. Después de varios dias, sus papás se dieron cuenta de que su hijita no se levantaba de la cama y cuál fue su sorpresa cuando oyeron al misino hablar en chino. Cogieron al gato y comprobaron que efectivamente no hacia más que repetir “Buenos Días” pero en chino. Llegaron a la conclusión de que esa era la razón por la que Gelatina no se despertaba así que mandaron el gatito chino de vuelta a su país de origen.

Al dia siguiente, su papá volvió a entrar en la habitación de su hijita y abrió los grandes ventanales suavemente para que los primeros rayos de sol dibujaran una sonrisa en la dulce carita de su pequeña. Entonces fue cuando Gelatina despertó.

EL PANAL

Preparada para entrar allí no estaba pero habia que hacerlo. En esta Vida no podemos ser auténticos, hay que ir con la Coraza puesta todo el dia incluso dormir con ella. Aquella Puerta dio paso a uno de los mayores Cúmulos de Tristeza que yo habia presenciado jamás. El suelo de parquet estaba descolorido, las puertas agrietadas dejaban escapar sollozos, la tristeza inundaba todos los rincones de aquella casa. Sólo llevaba segundos allí pero algo me aprisionaba el corazón y no me dejaba respirar. Sus cosas yacian justo donde las habia dejado, esperando su regreso. Un cepillo pequeño aguardaba ser recogido por Margarita. Un gran tanque de oxígeno ejercia de un protagonismo indiscutible en aquel salón mientras otro más pequeño se escondia en un rincón junto al sofá. Dormir donde Ella pasaba tantas horas perdida entre aquellas toallas, cojines y mantas no era algo que deseaba hacer pero habia que hacerlo. Si lo hubiera pensado no habria ultrajado aquel Santuario de Recuerdos que seguian esperando su regreso en la oscuridad de la noche cómo habia sucedido en otras ocasiones.  Sentia que Ella estaba allí en cada uno de sus cuadros, en cada una de sus pequeñas cajitas… era imponsible que mi Querida Tia a la que idolatraba desde pequeña se hubiera ido. Quizás se habia perdido en alguno de los Grandes Almacenes a los que tanto adoraba ir. Seguramente cuando abriera los ojos la tendria delante mío repleta de bolsas y hablando sin parar. Pero no era así. Ya no volveria a verla cómo yo la recordaba, tan guapa y con tanta vida. Ya no se quitaria las gafas para salir en las fotos. ¿Cómo podré sobrellevar todo ésto cuando me de cuenta de que ella ya no va a estar entre nosotros?. ¿Nuestra existencia acaba en un triste agujero oscuro?. Me niego a aceptarlo pero, ¿y si es así de cruda la realidad?. Demasiadas preguntas y sin respuesta alguna.                                                                                                                       Aquel Lugar debió de ser un Palacio con aquellos muebles exóticos, tan elegantes traidos de Lejanas Tierras, cortinas adamascadas, lámparas de araña con delicadas lágrimas de cristal incluso un teléfono de color oro y marfil… Todo permanecia allí bajo un espeso Manto de  Tristeza que se resistia a abandonar sus dominios donde habia llegado un dia sin avisar y sin ser invitado.                                                                                                                                                El suelo del baño no era de parquet. Con mi dedo seguí la forma hexagonal de las figuras que componian aquel blanco suelo. Se me representó un Panal cómo donde viven las abejas y no podia dejar de observarlo. Me imaginé a las abejas entrando y saliendo de aquellas figuras hexagonales y depositando el polen que habian recogido de las flores. Pero a mí nunca me han gustado ni las abejas ni los Panales.

¿Y QUIÉN ME SALVA A MÍ?

Me siento un mueble abandonado                                                                                                                                     que espera ser quemado por la soledad,                                                                                                                                                 la madera se ha podrido                                                                                                               estoy lleno de grietas                                                                                                                 difíciles de cerrar.                                                                                                                            Los niños me agarran,                                                                                                                       las mujeres sollozan                                                                                                                       sobre mi maltrecho barniz,                                                                                                           mis patas se quiebran                                                                                                                      no puedo con todo                                                                                                                           me quiero morir”.